Wicca Solitario
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ELEMENTALES: Hadas y Duendes;
entre mito, fantasia y realidad

 

Que son?, que hay de cierto y que de fantasia? Creer o no creer ese parece ser el dilema


Hadas o silfos, duendes, sirenas u ondinas y salamandras, son entre otros los seres mágicos de la naturaleza que generalmente uno puede recordar y asociar cuando se investiga y se lee sobre los seres elementales.

Rápidamente viene a nuestra mente la imagen del hada "Campanita" del dibujo animado de Walt Disney; pero en algún momento pensamos o investigamos si esa imagen es tan así como la pintan el cine y los cuentos infantiles tradicionales.

Bien, veamos que tan real es esto y cuales son las diferencias que existen entre esa imagen pre-fabricada por Hollywood y lo que se sabe sobre ellos.

En la actualidad las personas se interesan por esos seres como siempre ha sucedido, aunque ahora la mayoría de los individuos los conciben como mitos divertidos.

Todo el mundo se ha sentido intrigado alguna vez por esos personajes de sueño que son las hadas; ya que poseen una aureola de misterio y fascinación, a veces un poco inquietante, que rodea a estos seres que, en formas variadas y con diversa significación, han encontrado un lugar de privilegio en las tradiciones y literatura popular.

Pero hace bastante tiempo, unos cuantos cientos de años, la creencia en las hadas era absoluta dentro de cada estrato de la sociedad.

Con el transcurso del tiempo, esa noción fue desapareciendo entre quienes habitaban las ciudades, personas que se consideraban "sofisticadas", pero hasta bien entrado el siglo XX los campesinos se guardaban mucho de ofender a los espíritus.

Construir en un sendero de las hadas, excavar en uno de sus montículos, olvidar dejarles nata u omitir verter leche en una piedra de las hadas, todas estas cosas y más aún podían suscitar la ira de los Pequeños Seres.

Era posible que las cosechas se echaran a perder, que se enfermasen las vacas y que la leche se secara en las ubres, que la familia se viera abrumada por una maldición, que el bebé fuese robado y sustituido por un niño desmedrado o que el cabeza de familia quedara paralizado por el ataque de un duende.

En el pasado se conideraba nefasto mencionar a los duendes por su nombre o incluso utilizar la palabra "hada", quizá por que al obrar así tal vez se las llamase o por que el empleo de un apelativo sin el permiso de su propietario constituía una amenaza o un reto.

Lo prudente era utilizar expresiones como "La buena gente", "Los pequeños", "Los excelsos", "Los buenos vecinos", "Los diminutos" o "Los ocultos".

La palabra inglesa Fairy (hada), o faerie, que procede, a través de la francesa fée, de la latina fatare, que significa "encantar"; entre sus variaciones ortográficas figuran fayerye, fairye, fayre, y faery.

En Inglaterra, Geoffrey Chaucer (Escritor, miembro del Parlamento y secretario real, su obra más famosa es Cuentos de Canterbury) utilizó indistintamente los términos hada y elfo, aunque esta última palabra procede de la escandinava alfar, que parece significar "brillante" o "resplandeciente".

Por todo el mundo, las hadas son criaturas misteriosas que viven al margen de la raza humana pero que a veces son percibidas en lugares silvestres y solitarios.

Conforme a la visión victoriana de las hadas, estas eran todas seres delicados y diminutos dotadas de alas semejantes a las mariposas, pero las leyendas antiguas las presentan de un tamaño humano o incluso gigantescas.

En las narraciones medievales, los duendes se dividían entre una aristocracia, en donde aparecían grupos, y plebeyos que surgían como individuos aislados.

Las hadas comunes eran esquivas, y el único signo de su existencia consistía en que a su paso se inclinaban las flores, susurraban las hojas o subsistían los rastros del Espíritu Helado en los cristales de las ventanas.

Los duendes aristocráticos recibían en Inglaterra la calificación de Heroicos o Jinetes y pertenecían a las Cortes Felices de Escocia o Daoine Sidhe de Irlanda; esta última era considerada un vestigio del Tuatha dé Danaan ("Pueblo de la Diosa Dana"), ahuyentado bajo tierra por los invasores celtas.

Bien, hasta aquí hemos visto las descripciones históricas de ciertos autores, ciertas características de estos seres tan particulares, pero veamos ahora, como los vemos en la Wicca y que significan para nosotros.

Antes de seguir, una aclaración muy importante, las hadas y demás seres elementales, nada tienen de similitud, relación o parecido con los ángeles ó demonios cristianos, éstos tienen un sentido de pertenencia al bien o al mal, y esto no es así con los elementales, son seres en esencia parte del elemento que representan y no son ni malos ni buenos, solo son lo que su elemento es, una fuerza natural.

El primer indicio que vas a encontrar en la wicca sobre elementales es en el trazado del círculo mágico, pero una aclaración especial sobre esto, en el trazado del círculo, se llama a los "Guardianes de los elementos" o a las "Atalayas", que no es lo mismo que llamar a elementales.

En el trazado del círculo, los wiccans llaman a cada una de las cuatro direcciones, atalayas o torres, como se les suele nombrar, y cada una de ellas, corresponde y resuena con una cualidad, con un elemento, con un momento del día y del año, con ciertas herramientas mágicas o del Arte y con uno de los puntos cardinales.

Los "Guardianes de las Atalayas" son formas de energía, los raiths o espíritus de los cuatro elementos de la naturaleza.

Ellos traen la energía elemental de la tierra, el aire, el fuego y el agua al círculo para aumentar el poder de éste y fortificarlo.

El poder creado cuando invocamos a las cuatro direcciones,guardianes o atalayas protege al círculo de intrusiones y nos permite poder atraer y concentrar los poderes superiores de la Diosa y del Dios.

Como verás, los wiccanos no invocamos a los duendes, a las hadas, a las ondinas o a las salamandras para el trazado del círculo, pues estos, son seres como anteriormente se dijo de acuerdo a lo que se conoce de ellos, más bien caprichosos, con reacciones variadas e inciertas, e incluso a veces bastante crueles y por que no sanguinarias con respecto a los seres humanos que osan molestarlos.

Por esta razón, los wiccanos, llamamos a "Los Guardianes de los elementos", pues estos son los que poseen el control de estas fuerzas primordiales de la naturaleza.

En muchas páginas web verás que hay simpatizantes de las practicas, invocaciones, hechizos y hasta distintos rituales para relacionarte, comunicarte y tener contacto con estos seres e incluso hay una practica wiccana o Wicca Faery, que se maneja con estos seres en sus practicas, pero hay que ser muy cuidadoso con esto, que, aunque éstos seres puedan parecernos muy bellos y simpaticos en la mayoría de los cuentos para chicos, no son tan así, cuando tomamos contacto y leemos las diferentes experiencias de las personas en las historias antiguas de varios pueblos.

Como son de carácter incontrolable, por esa razón, el wiccan promedio, no decide molestarlos incluyendolos en hechizos, invocaciones y rituales, pero, si se puede estar en armonía con ellos que es muy diferente a trabajar con ellos en hechizos y rituales.

Por que te digo que son incontrolables? Muy bien, piensa lo siguiente, cada uno de ellos, tiene su esencia en uno de los cuatro elementos de la naturaleza que se conocen. Al ser parte de ese elemento, responden y actuan como dicho elemento, comportandose inciertamente y a veces sin control alguno.

Tu puedes controlar un terremoto?, puedes controlar un maremoto?, un tornado? o acaso puedes controlar una erupción volcánica?, obviamente no, bien, piensa que ellos son parte de esas fuerzas naturales, que si bien no son malignas, si son inestables y de la misma manera verás que ellos se manejan.

Así que a la hora de estudiar y leer sobre ellos recuerda esto como regla general, no son seres tan risueños y simpáticos como los que pintan los cuentos para niños y el cine.

Tienen una forma muy diferente de ver las cosas y no son controlables; al contrario de lo que algunos pueden sugerir, por esa razón, a la hora de relacionarte con ellos, que no sea a través de un hechizo, sino más bien del respeto a los sitios naturales en donde ellos habitan.

Una cosa a tener en cuenta es que no son lo mismo los ele­mentos que los espíritus elementales. Vamos a tratar de definir algunas de las diferencias entre los elementos y los espíritus elementales, para que puedas entender esas diferencias:

- Un elemento se puede reconocer mediante uno (o más) de nues­tros cinco sentidos.

- Un elemento forma parte de nuestro mundo real, corresponde a este plano.

- Por consiguiente, los elementos con los que habitualmente trabajamos en el Arte son la tierra, el aire, el fuego y el agua.

Los elementos no se consideran muertos porque no posean un proceso de pensamiento como lo entendemos nosotros.

Sí que tie­nen energías con las que pueden trabajar y están dispuestos a com­partir su mundo con el nuestro.

En cambio, un espíritu elemental:

- Suele ser invisible para un ojo no experto.

- Se le atribuye cierto proceso de pensamiento.

- Se considera un espíritu que representa un elemento.

- No suele pertenecer al plano humano de la existencia.

- Está compuesto totalmente por el elemento que representa.

- Los espíritus elementales no tienen el mismo aspecto para todos.

Algunos los ven como formas vaporosas, del color del elemento que representan. Otros los visualizan con atributos humanos, aunque no del todo. Algunos los sienten como olas de energía.

Lo que hace que los espíritus elementales resulten tan difíciles de definir es la varie­dad de formas con que los experimentan los ocultistas.

Se atribuyen los espíritus elementales a un elemento y un punto cardinal, como veremos a continuación:

Gnomos: Tierra, norte. Proporcionan dones materiales y estabi­lidad. Son los amos del bosque. Se los ve como «hombrecillos» o como una luz verde. Protectores de los círculos externos y los bosquecillos.

Silfos: Aire, este. Cumplen los deseos, dan conocimiento y sue­ños. Son los amos del clima. Se visualizan como «hadas» o como una luz blanca. Son seres delicados con hermosas alas. Protectores de las aplicaciones mágicas.

Salamandras: Fuego, sur. Brindan pasión y creatividad. Son los amos de los campos y el fuego o las llamas azules. Se visualizan como dragones o lagartos. Protectores del hogar, la casa o el negocio.

Ondinas: Agua, oeste. Otorgan amor y amistad. Son los amos de todas las aguas. Se visualizan como sirenas o luces rosadas. Pro­tectores de las puertas de la muerte y del karma.

Ahora, tengamos en cuenta lo siguiente; a través de la historia, son muchos los cuentos de Hadas y Duendes que hemos escuchado.

Pero si profundizamos en nuestra búsqueda, nos encontraremos con que no siempre éstos seres son tan benignos y amables como suele mencionarse de ellos.

Veamos primero los tipos de Hadas:

Hadas agrupadas: W. B. YEATS, en sus deli­ciosos Irish Fairy and Folk Tales, divide a las HADAS en dos clases principales: hadas agru­padas y HADAS SOLITARIAS.

James Mcdou-gall, en Folk Tales andFairy Lore, hace apro­ximadamente la misma distinción.

Es una distinción que vale para todas las Islas Britá­nicas y, de hecho, para todos los lugares donde se cree en las hadas.

Podríamos, no obstante, añadir una tercera clase, la de las hadas hogareñas que viven en pequeños gru­pos familiares, aunque es de suponer que éstas se unirían a otras hadas en ocasión de los MERCADOS DE LAS HADAS y para diver­tirse.

Las hadas agrupadas pueden ser grandes o pequeñas, amistosas o siniestras. Suelen lle­var chaquetas verdes, mientras que las solita­rias las llevan rojas.

Pueden abarcar desde los SERES FEÉRICOS HEROICOS hasta la peli­grosa y malévola SLUAGH o aquellas hadas DIMINUTAS que comprenden a las minúscu­las hadas de la naturaleza que forman los anillos feéricos con sus DANZAS y celebran el crecimiento de las flores.

Entre las hadas agrupadas que menciona Yeats se encuen­tran algunas tan pequeñas que sus gorros son del tamaño de una campanita de brezo.

Otras son gente pequeña de entre tres y cua­tro pies de estatura, las hadas que danzan y cantan en el interior de las colinas feéricas, las que son responsables de los NIÑOS CAM­BIADOS y de las novias feéricas. También incluye a los MERROWS, repulsivos y afables TRITONES de Irlanda.

Las hadas de Macdougall van desde las muy pequeñas hasta las de un tamaño hu­mano adecuado para relacionarse con la hu­manidad.

En Inglaterra es lo mismo; las hadas minúsculas, tan pequeñas que todo un estrado real cabe dentro del sombrero de un avaro, y los pequeños personajes para los que un solo grano de trigo es una carga pesada, son tan claramente hadas agrupadas como el ominoso séquito de EDRIC EL SALVAJE.

En conjunto, las características y los hábitos de las hadas agrupadas son similares, aunque hay diferencias regionales.

Las hadas irlande­sas son particularmente aficionadas a las lu­chas de bandos y a las partidas de HURLING, las escocesas se valen de los golpes de elfo y se llevan consigo a seres humanos para que los realicen, ya que al parecer son incapaces de hacerlo ellas mismas.

En todo el país, son más parecidas entre sí que las hadas solita­rias.

Hadas solitarias: Por regla general, las hadas solitarias son seres malignos u ominosos, aunque entre ellas puede haber algunos espí­ritus de la naturaleza o dioses degenerados.

Una excepción de ello es el brownie y sus variantes, aunque hay algunos grupos fami­liares entre los brownies (MEG MOULACH con su hijo BROWNIE-CLOD, y el brownie más bien siniestro del relato del tipo YO mismo que murió escaldado en el molino de Fincastle y que tenía a un grupo de espíritus dis­puestos a vengarle).

El FENODEREE de la Isla de Man es un solitario del tipo Brownie, pero no es solitario por naturaleza o elección: fue desterrado de la corte feérica por cortejar a una mortal.

Parece como si dijo anteriormente, que las hadas solitarias llevaban, en general, chaquetas rojas, mien­tras que las HADAS AGRUPADAS las llevaban verdes.

Algunos piensas que los brownies eran inaceptables en el País de las Hadas a causa de su aspecto raído y desaseado y que acudían a la CORTE BENDITA cuando iban vestidos adecuadamente.

No obstante, esto es tan sólo una de las opiniones que existen sobre la cuestión.

La lista de las hadas solitarias que da YEATS incluye al LEPRACAUN, otro ejemplo de espíritu separado de la humanidad, ni ominoso ni maligno, al POOKA, la BANSHEE y el fir darrig.

Macdougall, en Folk Tales and Fairy Lore, incluye relatos sobre la CAOINTEACH, una glasrig (que parece ser la misma criatura que la GLAISTIG), varios rela­tos sobre glaistigs, entre ellos uno en que apa­recen cuatro a la vez, una BRUJA y varias he­chiceras que practican el CAMBIO DE FORMAS.

En Inglaterra, podríamos hacer una lista de varios seres del tipo BOGY O BOGEY-beast: el brag, el trash y la vaca de hed-LEY, los DUERGAR y el HOMBRE PARDO DE LOS MUIRS, son auténticos solitarios, más in­teresados en proteger su territorio de los in­trusos humanos que en la raza de los morta­les.

Otros, como SHELLYCOAT, tienen un interés solapado por los hombres y les gusta asaltarlos y extraviarlos.

Algunos son activa­mente horribles, como NUCKELAVEE, que sale del mar para hacer todo el daño que puede.

En conjunto, las hadas solitarias no son un grupo atractivo de seres sobrenatu­rales. He puesto aquí unos pocos casos de narraciones de encuentros con estos seres para información general de todos, ya que la cantidad de cuentos y narraciones es muy extensa y llevaría casi toda una web abarcarlas a todas.

Ahora, después de lo anteriormente comentado yo te pregunto: ¿convocarías, provocarías e invocarías elementos y espíritus elementales? Teniendo en cuenta la información que te he dado, tú decides.

 

El caso de las Hadas de Cottingley


Ocurrió a finales de la Primera Guerra Mundial. Una tarde de julio de 1918, Elsie Wright y su prima Frances Griffith, dijeron haber fotografiado hadas en el fondo de su jardín, en el pequeño pueblecito de Cottingley, en Bradford (Yorkshire).

La Inglaterra de aquellos años lo tomó con cierta reticencia, pero la ayuda de la guerra, que estaba acabando con miles de jóvenes británicos en los campos de batalla europeos, y la de insigne escritor y espiritista, Sir Arthur Conan Doyle, acabaron por convencer a gran parte del público.

Por primera vez, desde hacía muchos años, un suceso feérico consiguió redimir a la gente de tanto sufrimiento inútil, y muchas miradas se posaron en ese olvidado pueblecito inglés y en el rostro de dos niñas de once y dieciséis años, que decían haberse fotografiado con sus amigos los elementales.

Esta es la historia de uno de los casos más controvertidos y extraños de cuantos hayan existido, que hizo correr ríos de tinta y que, aún hoy, no ha conseguido ser explicado satisfactoriamente.

Una calurosa tarde de julio, Elsie Wright pidió prestada a su padre la cámara fotográfica Migd de placas, ya que deseaba hacerse unas fotografías con su prima Frances junto al arroyo que había en el fondo del jardín.

Quería enviárselas a una prima suya y el señor Arthur Wright, padre de Elsie, se la dejó, con la condición de que no se la estropearan.

Las niñas se marcharon muy contentas y cuando regresaron, algunas horas después, se la devolvieron intacta pero con unas cuantas impresiones marcadas en las placas.

A excepción de las ropas mojadas de Frances, que accidentalmente se había caído en el arroyo, nada parecía indicar que las muchachas hubiesen hecho algo que no fuera jugar y divertirse como de costumbre.
Al caer la noche, el señor Wright se dedicó a revelar las fotografías y descubrió que en los clisés aparecían unas extrañas manchas blancas que se anteponían al rostro de Frances.

Cuando le preguntó a Elsie qué creía que podía ser, ésta aseguró que eran sus amigas las hadas. Arthur se rió con la ocurrencia y las arrinconó pensando que las manchas podrían ser hojas o papeles arrastrados por el viento.

Transcurrido unos días, ya en el mes de agosto, la cámara fotográfica volvió a manos de las niñas y de nuevo el señor Wright se sorprendió al encontrar otra mancha blanca en el clisé.

En esta ocasión, se veía a Elsie junto a lo que parecía ser un duende. Convencido de que las niñas pretendían tomarle el pelo, les prohibió volver a hacer uso de la cámara.

Sin embargo, amoscado por la palabra de las niñas, que insistían una y otra vez que las imágenes eran auténticas, Arthur Writh y su mujer, Polly, revisaron en las habitaciones de las dos muchachas intentando encontrar recortes de revistas o libros de hadas, de los cuales pudieran haber sacado la inspiración o los moldes para la farsa.

No obstante su esfuerzo, los resultados fueron nulos.

Con el tiempo, la historia de las fotografías de las hadas pasó al olvido, hasta que un día, al verano siguiente, la señora Polly Writh, muy aficionada al ocultismo, asistió a una reunión de la Sociedad Teosófica de Bradford, en la que, precisamente, se estaba debatiendo la existencia de las hadas.

Polly, recordó entonces las extrañas fotografías de su hija y sobrina, y lo comentó ante algunos asistentes que pronto tomaron interés en verlas. En el Congreso de teosofía que se celebró poco después, dos de aquellas fotografías de hadas fueron pasando de mano hasta que Edward Gardner, uno de sus miembros más destacados, las consideró de vital importancia y llevó a la prensa para su publicación.

A la sazón, Gardner, que veía el revelado de Arthur Writh poca calidad, creyó conveniente sacar nuevos negativos de los originales, y se los llevó al fotógrafo Fred Barlow, para que hiciera de ellas copias más claras y limpias.

Fue entonces cuando, de verdad, se empezó a hablar de las hadas de Cottingley.

Sir Arthur Conan Doyle, padre del famoso personaje de ficción, Sherlock Holmes, tomó interés en hacerse con las fotos y tras conseguirlas, escribió un artículo en el Strand Magazine, tratando el asunto de las hadas. La discusión, había comenzado en las calles.

Al principio, Conan Doyle, desconfiaba de las fotografías y por ello se las enseñó a sir Oliver Lodge, gran autoridad en las investigaciones psíquicas En Gran Bretaña, que las consideró un truco.

Para él, aquellas figuras no eran más que “bailarinas vestidas de hadas”. Uno de los argumentos de los investigadores que tuvieron acceso a las fotos, y que negaban que pudieran ser ciertas, era el extraordinario parecido que tenía el peinado de las supuestas hadas con las modas parisinas del momento.

Sin embargo, para aquellos que las consideraban auténticas, el hecho de que las figuras aparecieran movidas, demostraban que las criaturas estaban vivas en el momento en el que se impresionaron en el clisé.

La empresa de fotografías, Kodak, decía que los clisés habían sido retocados por un hábil falsificador, pero para Conan Doyle, que visitó a la familia Writh, ya no cabía duda de que eran ciertas, a tenor de lo respetable y honesto que le habían parecido los señores Writh.

Entre defensores y detractores, la balanza se inclinó a favor de los primeros y la prueba de la existencia de los “espíritus de la naturaleza”, quedaba demostrada con estas fotos.

Pero los detractores seguían siendo muchos y por eso Gardner entregó a las niñas, en agosto de 1921, unas cámaras fotográficas, con sus placas correspondientes, con la que realizar nuevas impresiones de las hadas.

Elsie y Frances recibieron del teósofo un cursillo completo sobre profundidad de campo y tiempo de exposición, y la caza de elementales volvió a empezar.

Pero lo que las niñas no sabían, era que las placas tenían marcas secretas, que impedirían cualquier truco o sutitución.

El resultado no se hizo esperar. A los pocos días, Gardner recibió una carta de la señora Polly Writh, en la que decía:

El tiempo estuvo nublado y brumoso toda la mañana y no pudieron tomar fotos hasta la tarde, cuando se disipó la niebla y salió el sol. Así que las dejé y fui a tomar el té con mi hermana. Cuando volví quedé bastante desilusionada: sólo habían podido fotografiar a dos hadas”.

Las fotografías fueron de nuevo publicadas en el Strand Magazine, y la polémica volvió a reabrirse. Muchos afirmaban que las fotos no podían ser ciertas pues en ellas se veía a la “gente menuda” con un vestuario demasiado estereotipado.

Gardner, en cambio, les replicó diciendo que las hadas de la tradición y las hadas observadas mediante la clarividencia aparecían siempre con las mismas vestiduras. “Lo sorprendente –Afirmaba- Sería que fueran diferentes”.

Para el investigador de los temas psíquicos, sir Oliver Lodge, el asunto estaba claro. En cierta ocasión, afirmó: “sin acusar a nadie de fraude, la hipótesis más simple parece ser que una niña imaginativa, jugando a fingir y simular, pudo secundar inocentemente la fantasía de sus amigas realizando figuras creadas por ella, si es que tenía la habilidad, y esas figuras quizá fueron luego fotografiadas”.

El razonamiento de Lodge no parecía estar muy desacertado. Con el tiempo, se llegó a saber que Elsie, estuvo trabajando en un estudio de fotografía, por aquella fecha, y precisamente falsificando fotos por encargo.

Pero el discurrir de los años vino a añadir nuevos interrogantes sobre la autenticidad de las imágenes. En los años 1971-1976, el asunto de las hadas de Cottingley volvió a resurgir, casi con la misma intensidad a como lo hiciera en la época en que fueron tomadas las fotos.

En una entrevista concedida a la BBC-TV, en 1971, Elsie, ya una anciana, declaró que las fotografías eran auténticas aunque ella no podía afirmar sobre la Biblia que las hadas estuvieran realmente allí, pero a principios de los años ochenta, el editor del periódico The British Journal of Photogrphy, Geoffrey Crawley, publicó un artículo en el cual se afirmaba que Elsie y Frances habían confesado finalmente al periodista Joe Cooper, que  al menos cuatro de las fotografías habían sido trucadas.

Muchos defensores de  las fotos, afirmaron que esta declaración fue debida a que las dos mujeres habían recibido demasiadas presiones de la gente durante mucho tiempo, y que ese fue el motivo de la negación, pero en 1978, el escritor británico, Fred Getting, localizó un libro llamado “El Libro de Regalo de la Princesa María”, publicado en 1915, en la que se veían el dibujo de unas ninfas, muy parecidas a las que aparecieron en la primera fotografía danzando junto a Frances.

El asunto parecía definitivamente desenmascarado. Elsie y Frances, pasaron, a lo largo de los años, de una opinión a otra. En ocasiones decían que eran ciertas y en otras que todo había sido un trucaje motivado por el escepticismo de sus amigas que nunca creyeron que las dos niñas vieran hadas en el fondo de su jardín.

Pero lo que casi nunca negaron, fue que realmente habían tenido contacto con los elementales siendo niñas. Casi cien años después de este episodio de Cottingley, el asunto de las fotografías de hadas sigue teniendo sus defensores y sus detractores.

Poco tiempo después de que las fotos de Elsie y Frances, se hicieran famosas en el mundo entero, otras fotografías, realizadas también por niñas, fueron a añadirse a ellas como una perfecta secuela.

Dorthy Inman fue una de estas niñas. Nadie sabe hoy con seguridad, si las fotos de Cottingley fueron ciertas o no.

Por los datos que poseemos todo parece indicar que son falsas, pero eso no quita que la gente menuda pueda existir en realidad. Cuantas veces habremos oído a los niños hablar de sus amiguitos invisibles.

Entra dentro de lo posible que no sean más que imaginaciones de una mente que comienza a formarse, pero, ¿y si realmente vieran lo que dicen?

En todo caso, mejor sería que volviéramos la mirada a Cottingley, y a aquellas dos niñas, llamadas Elsie y Frances, antes de pensar que nos encontramos ante una historia imaginada y pensemos, será verdad, mito o fantasía?

Espero que este artículo te sirva e ilustre un poco más sobre estos seres tan maravillosos, pero no muy bien conocidos por todos.

Warlock.-
 

Este artículo escrito por Warlock, contiene textos e información extraidos de: "Diccionario de las Hadas", de Katharine Briggs; "Gran Enciclopedia de los seres mágicos", de Joel Levy (revisado y producido bajo auspicios de The Cryptozoological Society of London, por Carrol and Brown); libros de Roberto Rosaspini Reynolds.

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Warlock.-


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